Descripción



Itinerario
- Centro histórico Santa Margalida
- Carretera Vella de Maria
- Camí des Bosquerró
- Camí des Ses Rotes
- Camí Vell d’Artà
- Camí des Reboster
- Camí de Son Llompardet
- Camí de s’Alqueria Blanca
- Hort Vell de Son Perot
- Pinar de Son Tovell
- Ses Sunyeres
- Castellet
- Sa Tanca
- Camí Vell de Sineu
- Camí dels Oms i Sa Tanca
- Camí de Son Fotja
- Els Cent Escalons
- Centro histórico Santa Margalida
Centro histórico Santa Margalida
S
iempre nos gusta visitar el centro histórico de los pueblos, antes de iniciar las rutas de running. La ruta comienza en el corazón de Santa Margalida, en la Plaça de la Vila, a los pies de la iglesia parroquial. La iglesia se levanta sobre el punto más elevado del núcleo y domina desde allí una buena parte del paisaje que vamos a recorrer. Sus orígenes se remontan a la Edad Media: la primera parroquia se documenta en el siglo XIV, aunque el templo actual es fruto de sucesivas transformaciones y ampliaciones, especialmente durante los siglos XVI, XVII y XVIII.
El conjunto conserva importantes muestras del patrimonio artístico mallorquín, entre ellas el retablo gótico de Santa Margalida y diversos retablos barrocos.Pero quizá lo que más impresiona al caminante sea su propia posición, la iglesia no se limita a mirar sobre el pueblo. Mira sobre el Pla. Y para llegar hasta ella hay que afrontar la monumental escalinata que asciende desde la parte baja de la Vila, construida a finales del siglo XVII para salvar el fuerte desnivel y convertir el acceso al templo en un auténtico eje monumental.
Rodeamos la iglesia y alcanzamos el pequeño mirador conocido como s’esquena de l’església. Aquí nos recibe la figura de uno de los hijos más ilustres de Santa Margalida: Joan Mascaró i Fornés. Mascaró nació en Santa Margalida en 1897 y llegó a convertirse en una figura de dimensión internacional: filólogo, orientalista, profesor en Cambridge y traductor al inglés de textos fundamentales de la tradición espiritual de la India, entre ellos el Bhagavad Gita, los Upanishads y el Dhammapada.
Desde este lugar, orientado hacia el antiguo Hort d’en Degollat, las vistas hacia el Pla y la Serra son espectaculares. la presencia de Mascaró adquiere un significado especial. No estamos simplemente ante un monumento: estamos ante la mirada de un hombre nacido aquí, en esta misma tierra, que acabaría llevando la cultura de Mallorca mucho más allá de sus límites.
Regresamos hacia el centro del pueblo y pasamos junto a la Rectoria, una de las casas que mejor permiten comprender la antigua estructura de Santa Margalida. La casa parroquial ocupa aproximadamente el mismo emplazamiento que la rectoría medieval del siglo XIV. Sus elementos más antiguos parecen corresponder al siglo XVI y el edificio fue creciendo con el tiempo hasta convertirse en un gran casal organizado alrededor de una pequeña clastra.
En el espacio que ocupa actualmente la zona ajardinada se conserva el monumento dedicado a Santa Catalina Tomàs, instalado en 1974 y representado con el tradicional vestido de campesina. Santa Catalina Tomàs, nacida en Valldemossa en el siglo XVI, se convirtió en una de las figuras religiosas más queridas de Mallorca. Su imagen forma parte inseparable de la memoria popular de la isla y, especialmente, de las fiestas de Santa Margalida, donde cada año su figura vuelve a ocupar las calles durante la celebración de la Beata. Desde aquí dejamos atrás el núcleo histórico.
Pero todavía nos queda una última referencia antes de comenzar a caminar por el campo: els 10.000 passos. Esta iniciativa permite descubrir Santa Margalida mediante un recorrido urbano pensado para caminar y conocer el patrimonio de la Vila.
Hacia Maria de la Salut
Salimos de Santa Margalida por la Carretera Vella de Maria, dejando atrás el núcleo urbano, el paisaje cambia casi sin darnos cuenta, la piedra sustituye al asfalto de las calles. Aparecen las primeras tierras de cultivo, los caminos que se abren entre parcelas y las viejas paredes de piedra seca que durante generaciones han dibujado la geometría del campo mallorquín.
Tomamos el Camí des Bosquerró y posteriormente el camí de ses Rotes des Cavallers, avanzando hacia el sur. Los nombres de estos caminos ya nos hablan del territorio. Aquí la Mallorca monumental empieza a quedar atrás. La arquitectura se convierte en otra cosa: una pared, un portal de finca, una barraca, un pozo, un viejo camino delimitado por piedra seca.
El Camí Vell d’Artà, Camí des Reboster
Nuestro itinerario continúa hacia el Camí Vell d’Artà, siguiendo antiguos ejes de comunicación que durante siglos enlazaron los pueblos y las possessions de esta parte de Mallorca. Entramos en el terme municipal de Maria de la Salut. El camino se vuelve más abierto y el horizonte se amplía. Pasamos por zonas como Na Pinsana y Rafal Roig, entre tierras de cultivo, almendros, algarrobos y acebuches aparecen dispersos entre los campos. Aparecen también las huellas de la arquitectura rural tradicional: marjades, pous, casetes de roter y construcciones agrícolas, el asfalto nos acompaña todavía durante buena parte de este tramo.
El recorrido abandona finalmente los caminos asfaltados y entra en uno de los tramos que mejor nos devuelve a la sensación de caminar por la Mallorca rural, el camí des Reboster. Avanzamos entre campos y vegetación mediterránea, siguiendo un trazado que nos conduce de nuevo hacia Santa Margalida, el skyline del pueblo se va acercando a nosotros, una imagen magnífica, finalizando la primera parte de la ruta.
Por las tierras del Comte Mal
Iniciamos la segunda parte del recorrido hacia el oeste del pueblo, en esta parte, el asfalto pierde protagonismo. Nos dirigimos hacia es Puritxol y posteriormente hacia Son Llompardet, atravesando un paisaje agrícola salpicado de possessions y antiguas tierras de labor. Seguimos por caminos rurales, Camí des Puritxol, Camí de Son Llompardet, Camí de s’Alqueria Blanca i passado el Hort Vell de Son Perot, llegamos a la carretera de Maria de la Salut y giramos hacia el norte, entrando en el TM de Llubí.
El pinar de Son Tovell
Poco a poco el paisaje agrícola deja paso al bosque, entramos en el Pinar de Son Tovell, uno de los espacios más característicos de este sector de la serra de Muro. El pinar forma una especie de isla verde dentro del paisaje abierto del Pla. El camino queda protegido por los pinos, el olor de la resina y de la tierra caliente sustituye al de los campos abiertos. Aquí la ruta adquiere otro carácter, ya no atravesamos simplemente el paisaje agrícola, estamos entrando en uno de los territorios que durante siglos estuvieron vinculados a las antiguas caballerías del Comte Mal, otros tiempos en los que los caminos eran transitados a pie o a caballo y el territorio estaba mucho más ligado a sus señores y a sus casas.
GR222, Castellet
Dejamos atrás el pinar y nos aproximamos nuevamente a la zona de Maria de la Salut, hasta alcanzar la carretera que comunica Maria con Muro, apenas permanecemos en ella y la ruta vuelve a buscar los caminos de tierra, aquí comienza, probablemente, uno de los tramos más bellos de todo el recorrido, seguimos en dirección a Castellet.
Desde el Pinar de Son Tovell el camino continúa hacia ses Sunyeres, entrando un tramo en el TM de Muro. Durante un tramo seguimos las mismas sendas que forman parte del GR-222, la ruta que atraviesa Mallorca desde Artà hasta Lluc. El paisaje vuelve a abrirse y el sendero nos conduce hacia Castellet, entre paredes de piedra seca, campos y antiguas possessions, sin duda unos de los tramos más bonitos de toda la ruta.
Es Castellet, sa Tanca y la historia del Comte Mal
Llegamos al entorno de Castellet, uno de los nombres fundamentales de esta ruta, junto con sa Tanca forman parte de aquel antiguo territorio señorial que la historia relaciona con las caballerías del segundo conde de Santa Maria de Formiguera. Las tierras de Tanca fueron adquiridas por los Safortesa en el siglo XV y posteriormente quedaron vinculadas al territorio del Comte Mal. El propio topónimo Tanca conserva probablemente una antigua raíz relacionada con el paisaje y la historia anterior a la Mallorca moderna.
El Camí Vell de Sineu
Desde Castellet enlazamos con el Camí Vell de Sineu, uno de los antiguos caminos que atraviesan este territorio. También conocido en determinados tramos como camí de la Mar, este viejo itinerario forma parte de la red histórica de caminos que comunicaban el interior de Mallorca. El recorrido por esta zona está documentado atravesando Tanca, el pinar de Son Tovell y las antiguas tierras de la serra de Muro.
Aquí la ruta vuelve a convertirse en una experiencia puramente paisajística, me encantan estos caminos rurales rodeados de paredes secas, tramos sombríos con vegetación tupida, y tierras de cultivo y vegetación mediterránea. Estos caminos del Pla de Mallorca son los que valen la pena y son donde las rutas encuentran su verdadero carácter, el tiempo se detiene y la sensación de calma es total.
Camí dels Oms i de Son Fotja
Poco a poco nos acercamos de nuevo a Santa Margalida, entramos en el camí dels Oms i de Son Fotja, un camino cuyo nombre conserva la memoria de los grandes olmos que antiguamente lo acompañaban. Los árboles desaparecieron hace décadas, pero el nombre permaneció. Antiguamente este camino pasaba junto a Son Fotja, atravesaba la zona de ses Sunyeres y continuaba hacia Castellet. Los viejos testimonios describen incluso la sombra de aquellos olmos y la presencia de piedra abundante en los márgenes del camino.
El skyline de la Vila aparece de nuevo, su silueta se recorta sobre el horizonte y la iglesia vuelve a convertirse en el punto de referencia que domina el paisaje, después de tantos kilómetros, el pueblo parece acercarse lentamente.
El regreso a la Vila i els cent escalons
Continuamos por los caminos de Son Fotja mientras el perfil de Santa Margalida va creciendo delante de nosotros. La iglesia, elevada sobre el pueblo, vuelve a dominar el paisaje, es una de esas imágenes que resumen toda la ruta. Entramos de nuevo en Santa Margalida y la guinda de esta preciosa ruta la ponen unos escalones que después de 20 km de ruta nos pondrán a temblar las piernas. Son los llamados Els Cent Escalons, una larga escalinata que asciende hacia la iglesia del pueblo.
Finalizamos esta larga y preciosa ruta por Santa Margalida, una vuelta que nos retrocede a la historia del Comte Mal, como una sombra lejana que todavía acompaña algunos de estos caminos. Un itinerario muy bueno para correr, con paisajes muy diversos y con bastantes caminos de tierra sobre todo en la segunda parte. Y como no, Santa Margalida es un pueblo precioso, erguido sobre su colina, contemplando el mismo paisaje que durante siglos contemplaron quienes caminaron antes que nosotros.
Mapa topográfico

Galería
Ruta de les 10000 passes, iniciativa que permite descubrir Santa Margalida mediante un recorrido urbano pensado para caminar y conocer el patrimonio de la Vila.
Iglesia Parroquial de Santa Margalida, sus orígenes se remontan a la Edad Media: la primera parroquia se documenta en el siglo XIV, aunque el templo actual es fruto de sucesivas transformaciones y ampliaciones, especialmente durante los siglos XVI, XVII y XVIII.
Aquí nos recibe la figura de uno de los hijos más ilustres de Santa Margalida: Joan Mascaró i Fornés. Mascaró nació en Santa Margalida en 1897 y llegó a convertirse en una figura de dimensión internacional: filólogo, orientalista, profesor en Cambridge y traductor al inglés de textos fundamentales de la tradición espiritual de la India
El conjunto conserva importantes muestras del patrimonio artístico mallorquín, entre ellas el retablo gótico de Santa Margalida y diversos retablos barrocos
Edificio de La Rectoria, una de las casas que mejor permiten comprender la antigua estructura de Santa Margalida
La casa parroquial ocupa aproximadamente el mismo emplazamiento que la rectoría medieval del siglo XIV
Sus elementos más antiguos parecen corresponder al siglo XVI y el edificio fue creciendo con el tiempo hasta convertirse en un gran casal organizado alrededor de una pequeña clastra.
En el espacio que ocupa actualmente la zona ajardinada se conserva el monumento dedicado a Santa Catalina Tomàs, instalado en 1974 y representado con el tradicional vestido de campesina
