Descripción
AVISO IMPORTANTE : El descenso desde el Puig de na Fàtima, se realiza hacia el camí de Pastoritx, puede haber problemas de paso. Respetar la finca privada
Itinerario
- s’Estret de Valldemossa
- Torrente de Valldemossa
- Acequia y antiguo molino harinero
- Camino de herradura
- Mirador
- Puig de na Fàtima (651 m)
- Pas des Ases
- Camíno de Pastoritx
- s’Estret de Valldemossa
- Pas des Ganxo
- Pista y Coll de tords Morro de sa Bombarda
- Cisterna y algibes
- Vaguada y sendero de descenso
- S’Estret
n esta ocasión se trata de juntas dos rutas en una, la primera se asciendo al Puig de na Fàtima (651 m), una subida que no es larga pero intensa y al final se hace larga. Es una cima no muy conocida, poco visitada y una de las más singulares, situada en la primera línea de la sierra de Tramuntana y con unas vistas privilegiadas y muy abiertas. En la segunda parte, y tras regresar al punto de partida descendiendo el Puig de na Fàtima por la vertiente norte y el Pas des Ases, se hace una preciosa vuelta hacia el Morro de sa Bombarda, subiendo por el Pas des Ganxo, un paso bastante vertical por el que se asciende al Morro de sa Bombarda rapidamente y descendiendo por un precioso sendero, ruta antigua de carboners con restos de actividad humana y de la ingeniería de montaña.
Puig de na Fàtima
El punto de partida s’Estret de Valldemossa, donde se puede dejar el vehículo. Hay que cruzar la carretera, al otro lado hay que atravesar el torrente de Valldemossa y justo antes del puente, arranca un sendero paralelo a la carretera en dirección sur en donde podremos ver restos de una acequia, un lavadero y los restos de un molino harinero, un conjunto que aprovechaba la fuerza del agua y que hoy en día está en muy mal estado e invadido por la vegetación.
Desde el mismo lavadero, ya se pueden ver unas marcas rojas que continúan guiando el ascenso hacia la cima. El sendero continua en ascensión en dirección este, por dentro de precioso bosque, durante el primer tramo una canal de agua va paralelo al camino y a pocos minutos, a la derecha hay un precioso camino de herradura, el cual lleva hasta un mirador. Un poco más adelante, el territorio es un poco más caótico, aunque fácil de seguir. Más arriba, pasaremos por otro espacio abancalado, después hay que atravesar una llanura hasta un rotlo de sitja, donde hay que continuar hacia la derecha, bordeando un olivo.
Un poco más arriba, una gran fita encima de un pared (marge), indica el camino a seguir hacia una pared y un collado que constituye un mirador magnífico, con vistas espectaculares. Desde el otro lado, parte un camino de herradura muy deteriorado, pero fácil de seguir, otra buena muestra del duro trabajo de nuestros antepasados, haciendo estos caminos por terrenos tan abruptos y complicados. El camino asciende entre grietas y pasos y sube hacia la cresta hacia un pinar, hay bastante indicaciones y fitas que marcan la dirección a seguir. Esta parte es la más complicada y con más pendiente.
Ya cerca de la cima, el territorio se suaviza hasta llegar a una zona más llana, con algunos pinos caídos que entorpecen el paso.Ya en la cima, situada a 651 metros de altitud, hay un antiguo y en mal estado vértice geodésico, las vistas desde allí arriba son de primer orden. Hacia el norte, destacan las magnífica finca de Pastoritx, una de las posesiones más emblemáticas de Valldemossa; justo detrás, la Serra de Son Moragues, el Puig de sa Font y Sa Coa de sa Rata. En el noreste, abajo, se ven las casas semi-ruinosas de Raixeta, mientras que más hacia levante están las de Raixa, con sus preciosos.
Pas des Ases y regreso a s’Estret
Desde la cima, hay que continuar en dirección noreste para iniciar el descenso hacia el punto de partida. El primer tramo es delicado, hay que descender por un paso que da acceso a la cima, se trata de una chimenea bastante vertical, no es demasiado complicado pero hay tener cuidado, hay que sentarse y descender poco a poco, mejor no hacerlo en mojado, ya que resbala bastante, al ser roca lisa.
Una vez superado este paso, hay que ir en dirección a la pared seca divisoria de los municipios de Bunyola y Valldemossa, por un terreno muy invadido por la vegetación que dificultará seguir el sendero hacia la pared. Hay algunas fitas pero no demasiadas, se trata de ir hacia la pared divisoria procurando no perder demasiada altura, hay ignorar unas fitas que se dirigen hacia el este.
Al localizar la pared, hay que seguir la dirección paralela a ella hasta llegar al final de ella, en donde hay un gran pino y en donde está el Pas des Ases. Hay que cruzar la pared e iniciar un fuerte descenso, indicado con algunas fitas, en dirección a los campos de sembrado de Pastoritx y la carretera que conduce hacia la finca. Desde la carretera, hay que continuar en dirección a Valldemossa, pasar la barrera de entrada de la finca y salir a la carretera de Valldemossa, hacia s’Estret, punto de partida de la excursión.
Morro de sa Bombarda por el Pas des Ganxo
Y como no tenemos suficiente con el Puig de na Fàtima, nos adentramos en otra magnífica vuelta en las proximidades de otra fabulosa cima, el Morro de sa Bombarda. Es otra ruta corta pero intensa de gran interés paisajístico y etnológico. Desde s’Estret se inicia un camino de carro que asciende hacia un portillo de piedra en seco que hay que atravesar y un poco más adelante el camino desaparece pero unas fitas indican el camino a seguir.
El primer punto de interés aparece pronto, se trata de las Balmes de Son Matge, una zona muy frecuentada por escaladores y de un alto interés arqueológico. Siguiendo las indicaciones que suben hacia las paredes de la montaña, primero hay que cruzar un canchal y subiendo un poco más aparece una pared de sostenimiento de piedra en seco (marge) que da inicio al fabuloso Pas des Ganxo, un paso de carboners escalonado de piedra en seco, una pasada.
Ya superado el vertical paso, se gana altura rapidamente y en la parte superior, se pueden contemplar restos de actividad carbonera, rotlos de sitja, un safereig de estructura rectangular, incluso restos de camino, las indicaciones nos hacen pasar por en medio de este museo al aire libre hasta desembocar en un ancho camino de carro, que es la subida habitual al Morro de sa Bombarda.
Hay que continuar el camino por la izquierda, hacia la cima del Morro de sa Bombarda, más adelante las fitas conducen ahora por un sendero más estrecho hacia una pared divisoria de piedra en seco. Si se quiere llegar hasta la cima, desde la pared y hacia la izquierda se llega hasta ella, esta ruta no llega hasta la cima. Cruzando la pared seca, y descendiendo un poco, enseguida aparece otra ancha pista, por la que hay que seguir hacia la derecha y en subida. Pero antes de continuar, vale la pena descender unos metros para observar un curioso porche de estructura semicircular y un bebedero de animales, estratégicamente construidos para recoger el agua que se infiltra de la montaña.
Hay que continuar subiendo por la pista en dirección oeste, hasta llegar a otra estructura similar a la anterior para el abastecimiento de agua a animales y personas. Se puede ver una barraca, una bassa (pozo descubierto) y una cisterna para abastecimiento humano, en dónde hay incrustada una baldosa con la imagen de Santa Catalina Tomás, una religiosa nacida en Valldemossa.
Justo en este punto, hay que abandonar la pista y cruzar la pared seca. Enseguida podremos ver un bonito sendero que va descendiendo por una estrecha vaguada en zig-zag dentro del bosque. De nuevo recorremos otra área de intensa actividad carbonera, y durante el descenso, se pueden observar cerca del camino diferentes construcciones de esa actividad. Primero veremos un aljibe cubierto totalmente de piedra, y más abajo restos hornos de cal, barracas, etc… Una maravilla de camino en donde parece que no ha pasado el tiempo.
La parte final de la ruta, sigue cerca de la pared seca que separa el bosque de los campos de sembrado de olivares y sin problemas finaliza esta fantástica ruta por estas dos cimas tan especiales. Una excursión o mejor dicho dos excursiones en una, muy exigente, la subida y bajada a na Fàtima ya nos dejará bastante cansados y la segunda parte tampoco es para relajarse, como recompensa los paisajes son idílicos.
Galería

La ruta se inicia en s'Estret de Valldemossa, cruzando la carretera, hay un sendero que conduce hacia una acequia y antiguo molino harinero

Desde el sendero se puede ver el puente por encima del torrente de Valldemossa, justo por debajo de la carretera

El sendero está bien señalizado, incluso demasiado, y continua al lado de una tubería de canalización de agua

A pocos minutos, aparece esta pared seca de sostenimiento del terreno (marge) por donde se inicia un bonito paso escalonado

Parte superior del paso escalonado, en la imagen se ve la configuración del bonito paso, antigua ruta de carboners que trabajaban por la zona

Esta curiosa flecha sobre un rotlo de sitja, marca la dirección a seguir, de todas maneras, hay bastantes indicaciones, en forma de fitas y marcas de pintura

Tras pasar por un terreno un poco caótico, las indicaciones nos llevan hasta este otro paso que lleva a un collado, en donde las vistas ya se despejan bastante.

La segunda parte de la ascensión, ya fuera del bosque y la espesa vegetación, transcurre por el lomo de la montaña, en donde aún se pueden ver restos de camino.

Cima del Puig de na Fàtima (651 m), un auténtico espectáculo, al estar situada en un lugar estratégico, a la entrada de la Serra de Tramuntana, las vistas que ofrece son maravillosas. Por una parte se puede ver la zona de Palma y la bahía y por otra una buena parte de la Serra de Tramuntana.

Otro zoom magnífico en donde se ha capturado el pueblo de Valldemossa, uno de los más bonitos y más turísticos de la isla.

La primera parte del descenso se realiza en dirección norte y por paso un poco delicado. Una canal de roca que, si está mojado, se complica basante.

El descenso continua rodeando por la montaña, sin perder demasiada altura, hay algunas fitas sueltas, pero no demasiadas.

La pared divisoria entre Bunyola y Valldemosa sirve de referencia, hay que ir hacia ella y continuar más o menos paralela a ella, más adelante habrá que cruzarla.

Hay que continuar hasta el final de la pared, ya dentro del pinar hay que cruzarla por el Pas des Ases. El descenso hacia el camino de Pastoritx es rápido y está señalizado

El descenso y las indicaciones nos llevan directamente hasta la carretera asfaltada que lleva a la finca de Pastoritx. Hay que proseguir hacia la izquierda, hacia el punto de partida, en s'Estret de Valldemossa.

Una vez concluida la ruta al Puig de na Fàtima, en la segunda parte de la ruta, se asciende desde s'Estret hacia el Morro de sa Bombarda. Una bonita subida por el interior de un encinar y con alto interés etnológico.

Las fitas conducen a un lugar de alto interés arqueológico, se trata de Son Matge, un yacimiento que data de 4800 años aC, y que se han encontrado restos de la época talaiótica. Además también es una zona muy frecuentada por escaladores.

La subida se acentúa y pronto aparece el Pas des Ganxo, un antiguo paso de carboners, un poco más arriba se pueden encontrar restos de esta actividad humana, muy común en la isla hace no tantos años.

Una vez superado el paso, el sendero continua bien señalizado por fitas hacia la pista de subida al Morro de sa Bombarda.

En la imagen se observa el punto en donde se engancha la pista de subida hacia el Morro de sa Bombarda, al lado de un safereig de forma cuadrangular.

Al llegar a esta pared seca, si se continua por la izquierda, se llega a la cima del Morro de sa Bombarda, esta ruta no sube hasta la cima, continua cruzando la pared para enganchar otra pista al otro lado.

Al lado de la pista, vale la pena descender unos metros para observar este conjunto arquitectónico cuya finalidad era la acumulación de agua que se infiltraba en la montaña. Una maravilla de la ingeniería de montaña.

Seguir ascendiendo por la pista en dirección oeste, en donde las vistas se despejan, el entorno es precioso.

Más abajo, el sendero se convierte en pista, antaño ruta habitual de carboners que trabajaban y vivían dentro de este bosque

Justo al lado del camino, está este aljibe cubierto de piedra , con una tubería que conduce el agua a un pequeño y moderno bebedero de animales

Es una gozada transitar por estos caminos, la pisada es magnífica sobre una alfombras de hojas de encima y el entorno es maravilloso. En la temporada de invierno, en donde entra poca luz, lo hace aún más misterioso y mágico.

En esta imagen retrospectiva se aprecian las paredes (marges) que sujetan el camino, una verdadera obra de ingeniería de piedra en seco

Y siguen apareciendo al lado del camino, restos de actividad humana. Esto hace reflexionar de las condiciones de vida tan duras que tenían estos trabajadores del bosque, los cuales pasaban largas temporadas allí. En la imagen se ve restos de esa actividad, un rotlo de sitja, una barraca y un horno de pan.
Mapa topográfico
Track GPS
Wikiloc
Lugares de interés
Son Matge
a balma de Son Matge es un abrigo rocoso o cueva natural situado en s’Estret de Valldemossa. Se han encontrado restos de ocupación humana entre el milenio V aC y el milenio I aC. Fue descubierto como yacimiento arqueológico en 1968 por el pintor y arqueólogo William Waldren. Las excavaciones las realizaron él mismo y el historiador mallorquín Guillem Rosselló Bordoy. Es el testimonio más antiguo de poblado humano de las Islas Baleares.
El 9 de febrero de 2005, el abrigo rocoso se vio gravemente afectado por un corrimiento de tierras que hizo caer toneladas de piedra sobre el yacimiento. De las estructuras originales del yacimiento, fruto de años de excavaciones, tan sólo queda un cercado ciclópeo talayótico construido cuando el lugar se empleaba para enterrar, hace unos 3.000 años y que servía como límite del espacio mortuorio. Son Matge ha sido, hasta hace poco, el yacimiento de referencia para la primera presencia del hombre en Mallorca porque presentaba una secuencia completa de sus pisadas, pero recientemente está siendo objeto de una profunda crítica y revisión, y su valor ha decaído considerablemente. En cualquier caso, es seguro que por allí estuvieron estos primeros mallorquines y después todos sus sucesores hasta la época romana.
De allí también salió un enterramiento de una cabeza talayótica con una gran espada de bronce, junto con miles de restos humanos talayóticos enterrados, cubiertos con cal viva, y las ofrendas que sus parientes depositaron: vasijas con un contenido desconocido, adornos personales, algunas armas y herramientas.
¿Dónde vivían los enterrados en Son Matge? Recientemente se ha descubierto que bajo las casas de la próxima posesión de Son Brondo había un pequeño poblado talayótico. Por lo tanto, este pequeño y fértil valle donde hay tres posesiones (Son Matge, Son Brondo y Son Salvat) fue el lugar donde vivieron y murieron los talayóticos de Son Matge.
Fuente : Diario de Mallorca (Itinerarios Históricos)