Castillo de Alaró

 

Descripción

Castell d'Alaró

Una espectacular ruta que tiene como protagonista al singular Castillo de Alaró, desde donde las vistas son un regalo para los sentidos.
Itinerario
  • Ctra. Alaró-Orient km.18
  • Camino viejo Castillo de Alaró
  • Son Penyaflor
  • Murallas Castillo de Alaró
  • Ermita de la Mare de Deu del Refugi
  • Pla des Pouet
  • Es Verger
  • Camino viejo Castillo de Alaró
  • Ctra. Alaró-Orient km.18

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La subida al castillo es bastante dura y el desnivel salvado es importante. Los coches se pueden aparcar a un lado de la ctra. Alaró-Orient y siguiendo las indicaciones se inicia la subida por la pista asfaltada, por dónde los coches pueden subir hasta las casas de Es Verger, reconvertidas en parte en un restaurante. Hay que prestar atención ya que durante la subida, el camino antiguo empedrado se cruza con la carretera y así se puede evitar pisar tanto asfalto.

El entorno es maravilloso, transitando entre paredes secas y campos de cultivo del almendro. Una vez de lleno en el camino empedrado antiguo, las encinas lo envuelven, dando un ambiente mucho más misterioso y encantador. Una vez que se aproxima el castillo, el camino pasa por paredes verticales, dando una idea de lo inexpugnable que era ante los ataques enemigos. A unos 3 km. desde el inicio, muy cerca de la entrada al castillo, el camino de desdoble en dos, la ruta prosigue por la derecha hacia el castillo y la cima del Puig de Alaró.

La puerta de entrada al castillo es una maravilla, con portal medieval de arco redondo. Unas cuantas escaleras más, dan acceso a la segunda puerta, la torre del Homenaje.

Una vez cruzada, aparece una gran esplanada, donde se pueden visitar los restos del castillo. Siguiendo el sendero marcado, se continua la subida hacia la hospedería, teniendo mientras un balcón espectacular a la Serra de Tramuntana. En pocos minutos de ascensión, aparece la ermita de la Mare de Déu del refugi y la hospedería del castillo, a unos 820 m. de altitud. Las vistas son únicas y en entorno hace que uno se sienta como si hubiera retrocedido en el tiempo.

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Desde la cima, hay que deshacer el camino hecho, salir del castillo y en el cruce de caminos señalizado, hay que coger en dirección a Orient. En pocos minutos, el camino empedrado desemboca en el Pla des Pouet. Desde allí, no hay que seguir en dirección a Orient, sino que hay que desviarse hacia la izquierda, en dirección a Es Verger por una pista ancha de tierra ya en descenso, haciendo así la ruta algo más circular. A menos de 2 km, desde es Pouet, el camino pasa por delante de las casas de Es Verger. Un poco más adelante, se engancha con el mismo camino inicial de subida por la pista asfaltada, con algún tramo de camino viejo.

Concluyendo, comentar que es una ruta maravillosa, para hacer todo el año, en verano mejor ir temprano, ya que en los primeros km. no hay ninguna sombra. El castillo de Alaró es un lugar mágico, situado en un entorno único. La subida es muy dura pero vale la pena el esfuerzo, además es un excelente y exigente entrenamiento de trail running.

Galería

Mapa topográfico

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Lugares de interés

Castillo de Alaró

ECastillo de Alaró se encuentra en la cima del puig de Alaró. Es uno de los tres Castells Roquers de Mallorca que servían de defensa y protección a los habitantes de los alrededores. Su situación estratégica y elevada, garantizaba la detección anticipada de asaltantes.

En el portal exterior hay un portón con arco de medio punto, a continuación los escalones conducen a una torre almenada conocida como Torre del Homenaje o el Constipador, que se tiene que atravesar si se quiere acceder al interior de la fortificación. El Constipador obtiene su nombre del hecho que tras la costosa subida, los visitantes se resguardan y descansan del calor bajo la torre, donde la agradable y traicionera brisa ha provocado más de un resfriado.

Cabrit i Bassa

La leyenda de Cabrit y Bassa
Durante la guerra entre Alfonso el Franco y Jaime II de Mallorca, las tropas del primero asediaron el Castillo de Alaró, fiel al rey de Mallorca; el mismo Alfonso dirigió el asedio y ordenó la entrega del castillo a Guillem Capello, llamado Cabrit, y Guillem Bassa, sus defensores. La leyenda afirma que la amenaza se cumplió: después del asalto y rendición del castell d’Alaró, el 30 de diciembre de 1285, el rey Alfonso, ordenó que quemasen a los dos defensores como si fueran cabritos, matándolos en la plaça d’Alaró (en el barrio de Los Damunts) en Enero de 1286; el hecho provocó la excomunión del rey.

El momento de mayor esplendor del Castell d’Alaró fueron los siglos XIII, XIV y XV, que se corresponden con la dominación de la Casa Real de Mallorca y su posterior incorporación a la Corona de Aragón. La fortificación fue progresivamente abandonada, aunque se mantuvo una guarnición militar hasta 1741.

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Si se continua subiendo hasta la cima, se podrán encontrar un grupo de construcciones, formado por el Oratorio de la Virgen del Refugio que data del año 1622 y la hospedería. En este tramo de subida, dos paredes de piedra en seco próximas al camino, hacen las funciones de miradores y hay una bonita panorámica de la Sierra de Tramuntana. Algo alejado del grupo principal de construcciones, se localiza un grupo de seis aljibes de traza árabe que las proveía de agua y que se hallan en buen estado de conservación.

Jaime I El Conquistador

Jaime I El Conquistador
Un relato popular describe la subida y toma del Castell por parte de Jaime I: Tras la conquista de la isla de Mallorca, el Castell d’Alaró todavía era un fortín musulmán a la llegada a sus puertas del Rey Jaime I El Conquistador. La arremetida a la fortificación por parte de Jaime y sus hombres, fue por el camino de subida, puesto que no hay otro punto de acometida. Los de la atalaya, constantemente vigilantes, pensaron que podrían apoderarse del monarca y bajaron a apresarlo. No sucedió lo que esperaban, no consiguieron hacerlo retroceder ni un paso. Los atacantes pronto se convirtieron en atacados y tuvieron que volver atrás: en combate no había hombre que pudiese vencer más que el Rey Jaime y su caballo. En el punto más escarpado, donde empiezan las escaleras, el caballo del Rey se alzó y avanzó contra los enemigos con tanta fuerza que las marcas de las pezuñas todavía hoy son visibles en la piedra. El animal siguió subiendo, cada vez más arriba, como un pájaro, y el Rey Jaime daba golpes de espada, uno a la derecha, uno a la izquierda, y las cabezas de los rivales volaban por los aires y los cuerpos cortados de través caían al suelo. Sangre de los sarracenos que lo cubrían todo, tanta, que no se han podido eliminar todavía de las rocas y de la hierba que crece en los alrededores. El Conquistador continuó ascendiendo y los cristianos detrás de él, y los enemigos que no habían caído, subieron por las escaleras del castillo para encerrarse. Pero el Rey se acercó tanto que los impidió cerrar la puerta y entró con todos los suyos. Los infortunados asediados en el castillo roquero sólo podían escapar de los cristianos si se lanzaban desde las rocas. Para evitar hacerse daño, pusieron la cabeza dentro de una tinaja, porque creyeron que, como les había dicho un pastor desde el valle, al caer no sufrirían ningún mal. Ya podéis imaginar que quedó de los que se lanzaron y de las tinajas: el trozo más grande no era mayor que una oreja.

A una cierta distancia de los aljibes, el visitante se puede dirigir hacia la torre más apartada, situada en el sudeste de la mola, con muros almenados y saeteras, que se ha denominado popularmente la Presó dels Moros o Torre de sa Cova. Muy cerca de esta última atalaya se encuentra el umbral de la cueva de Sant Antoni. Esta impresionante abertura irregular que se abre en la misma peña y es visible desde los pies del Puig d’Alaró, ofrece una espectacular panorámica. El conjunto de construcciones fueron declaradas Bien de Interés Cultural el año 1931.

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