Descripción



Itinerario
- Valldemossa, Avinguda Arxiduq Lluis Salvador
- Es Roquissar
- Camí de s’Escolta
- Camí de s’Ermita
- Ermita de la Santíssima Trinitat
- Camí de ses Ermites Velles
- Ses Ermites Velles
- Capella des Puig des Verger
- Camí de Muntanya
- Estret de Son Gallard
- Ermita de Sant Nofre
- Camí dels Cingles de Son Rullan
- Camí de s’Arxiduq
- Camí de ses Basses
- Camí de s’Abeurada
- Valldemossa, Carrer de ses Oliveres
Es Roquissar, Camí de s’Escolta
La ruta se inicia en la Avenida Arxiduq Lluis Salvador de Valldemossa, cerca de la estación de autobuses y que destaca por los plataneros centenarios que dan una magnífica sombra en los meses de verano. Cogemos un sendero que va paralelo al torrent del Lli y enganchamos la carretera de Deià.
Recorremos el camino paralelo a la carretera de Deià y lo abandonamos para entrar en un bonito camino debajo de un tupido encinar, al lado de un torrente, es muy bonito este tramo. Un poco más adelante, un cartel de madera nos indica el Camí de s’Escolta, antes de llegar a una casa. Entramos en Es Roquissar, una zona en dónde hay un mar de piedra y rocas que parece de otro planeta.
Por un sendero dentro del mar de rocas, conectamos en pocos minutos al Camí de S’Escolta, un antiguo camino de vigilancia de la costa mallorquina para divisar posibles ataques de corsarios. Pasamos por una serie de miradores espectaculares hacia el Puerto de Valldemossa, como el Mirador des Barranc, Mirador des Port, Mirador de sa Volta de s’Escolta.
Camí de s’Ermita, Ermita Santissima Trinitat
Después de disfrutar de las vistas del Camí de s’Escolta, salimos a la carretera de Deià y la cruzamos para seguir por el camí de s’Ermita que nos llevará en ligera subida a la Ermita de la Santíssima Trinitat. La Congregación de San Pablo y San Antonio, fundada por Juan de la Concepción Mir en 1646, habita desde sus orígenes en esta Ermita de la Santísima Trinidad.
En la actualidad ésta es la única ermita habitada por los ermitaños. La Congregación tiene como finalidad la santidad de vida mediante la oración y el trabajo en la soledad y el silencio. La ermita se encuentra en plena Sierra de Tramuntana, en el hermoso bosque de Miramar, entre pinos y encinas, respirando paz, silencio y tranquilidad.
Ermites Velles, Capella Puig des Verger
Seguimos por zona eremítica por el camí de ses Ermites Velles, salimos del recinto de la ermita y enseguida nos encontramos con una zona de bancos de piedra conocida como Es bufador, ya que hay un hueco en la piedra por dónde sale aire del interior de la montaña.
Seguimos por dentro del espeso encinar hacia el recinto de ses Ermites Velles, lugar de rezo y contemplación de los antiguos ermitaños de Valldemossa. Cerca del recinto eremita, visitamos la Capella del Puig des Verger, una capilla de estilo árabe, con arcos de herradura en la puerta y en las ventanas, cubierta con una cúpula. La capilla de levanta sobre una base cuadrada de piedra de 4,6 metros de lado y de forma troncopiramidal y unos 6 metros de altura.
Camí de Muntanya, Ermita de Sant NofreDescendemos unos minutos por estrechos senderos y conectamos con el camí de Muntanya, justo a la altura del Mirador des Tudons. A partir de aquí continuamos por hacia el Coll de Son Gallard, por un precioso camino de herradura dentro del bosque de encinas, usado por los ermitaños de antaño.
Subimos por un precioso camino de herradura en pendiente bastante exigente, a estas alturas de la ruta, las piernas ya están tocadas. Llegamos al Mirador de Son Gallard, un mirador rectangular con peldaños en uno de sus lados. Un poco más adelante llegamos al Estret de Son Gallard, cruzamos un portillo en una rejilla y a pocos minutos, abandonamos el camí de Muntanya que sigue hacia el Coll de Son Gallard y seguimos por la izquierda, por un sendero bien visible marcado por unas fitas.
Este sendero es muy interesante ya que es una manera rápida de ir hacia Deià sin tener que subir hacia el Camí de s’Arxiduq, además es muy bonito, se adentra dentro del bosque y avanza por la ladera de la montaña. No es difícil de seguir, un poco más adelante llegamos a un mirador natural y a continuación cruzamos una pared seca.
Pronto ya podremos ver por la izquierda la ruinas de la Ermita de Sant Nofre, en mal estado de conservación, lleva más de 2 siglos sin usar, está situada sobre un montículo formando un mirador natural, una lástima que se pierda esta construcción.
Cingles de Son Rullan, Camí de s’Arxiduq
Más adelante llegamos a una pista más ancha y dejamos por la izquierda el desvío que baja a la finca de Son Rullan. Conectamos con el camí dels Cingles de Son Rullan, que forma parte del GR221 y que es la ruta habitual para ir de Valldemossa a Deià.
El camino no presenta dificultad, la pendiente es muy exigente y en algunos tramos el camino está derruido y se han instalado cuerdas e incluso un trozo de camino ha colapsado y se ha tenido que instalar una plataforma metálica con barandilla para poder seguir. Es una subida muy dura hasta el Camí de s’Arxiduq, es la parte más dura de la ruta.
Pla des Aritges, Camí de ses Basses
Conectamos con el Camí de s’Arxiduq y seguimos por la izquierda, pasando por el Puig Caragolí. Llegamos al grupo de pinos inconfundible que forma el Pla des Aritges y el descenso lo decidimos hacer por el camí de ses Basses, es más lento ya que el sendero no es tan ancho pero a mi me encanta esta variante para descender a Valldemossa.

Desde el Pla des Aritges, seguimos por el camí de ses Fontanelles y lo abandonamos unos minutos después, hay unas indicaciones que señalan la ruta del Camí de ses Basses, por el que nos desviamos. El camino no es complicado de seguir, los primeros metros transcurren por un terreno rocoso en dónde el sendero no es fácil de seguir, las fitas facilitan y mucho el itinerario por un mar de rocas y montículos.
Poco a poco, la pendiente se pronuncia y entramos en un precioso bosque de encinas, siguiendo el estrecho sendero, dentro de una zona de carboners, en dónde podremos ver los restos de barracas, forns de calç, rotlos de sitja, una maravilla.
Camí de s’Abeurada, Camí de ses Oliveres
Tras 2 km de descenso, llegamos a una barrera de madera que cierra una pared seca por la que llegamos a la última parte de la ruta por el Camí de ses Basses, siendo la parte más espectacular del descenso, ya que el camino sigue muy cerca a los acantilados y se convierte en un balcón con unas vistas espectaculares de Valldemossa.
Conectamos con el camí de s’Abeurada, justo en la barrera de la caseta de madera que custodia el territorio de la zona del Pla del Pouet, recordar que esa zona pertenece a una finca privada y que lo gestiona la Muntanya des Voltor, hay que solicitar permiso para pasar por dentro del territorio de la finca.
Finalizamos esta bonita y alternativa ruta en el Carrer de Ses Oliveres, esta ruta se puede hacer en verano ya que durante casi todo el itinerario va por dentro de densos bosques que dan una buena sombra. Es una ruta exigente con mucho desnivel acumulado, tenerlo en cuenta para gente principiante, además hay que fijarse en los desvíos para no equivocarse.
Mapa topográfico
Galería
La ruta se inicia en la Avenida Arxiduq Lluis Salvador de Valldemossa, cerca de la estación de autobuses y que destaca por los plataneros centenarios que dan una magnífica sombra en los meses de verano
Abandonamos para entrar en un bonito camino debajo de un tupido encinar, al lado de un torrente, es muy bonito este tramo
Un poco más adelante, un cartel de madera nos indica el Camí de s’Escolta, antes de llegar a una casa
Conectamos con el Camí de S’Escolta, un antiguo camino de vigilancia de la costa mallorquina para divisar posibles ataques de corsarios. Pasamos por una serie de miradores espectaculares hacia el Puerto de Valldemossa, como el Mirador des Barranc, Mirador des Port, Mirador de sa Volta de s’Escolta.
Salimos a la carretera de Deià y la cruzamos para seguir por el camí de s’Ermita que nos llevará en ligera subida a la Ermita de la Santíssima Trinitat
Ermita de la Santísima Trinidad, la Congregación de San Pablo y San Antonio, fundada por Juan de la Concepción Mir en 1646
La ermita se encuentra en plena Sierra de Tramuntana, en el hermoso bosque de Miramar, entre pinos y encinas, respirando paz, silencio y tranquilidad
