Puig Galileu por el Pas de sa Rebollada

 
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Descripción

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Subida al Puig Galileu por su arista este por un paso poco conocido pero muy interesante, el Pas de sa Rebollada, muy bonito y nada complicado. Las panorámicas una vez superado el paso son espectaculares. El regreso se hace por la ruta habitual del GR221, Ses voltes des Galileu. Sin duda una vuelta fantástica.
Itinerario
  • Coll de sa Batalla
  • Pas de sa Rebollada
  • La Criança
  • Puig de’n Galileu (1142 m)
  • Casa de neu de’n Galileu
  • Casa de neu de Son Macip
  • Voltes de’n Galileu
  • Sa Font Coberta
  • Coll de sa Batalla

La ruta se inicia en el parking del Coll de sa Batalla, justo allí arranca un sendero en dirección Oeste, hay que saltar una rejilla. Hay que empezar a subir en tendencia hacia la derecha, enseguida aparecerán las fitas que irán guiando la marcha durante toda la exigente subida. El Pas de sa Rebollada está cerca a unos 15 minutos desde el inicio, se trata de un paso fácil de superar, hay que subir por una grieta en la roca, hay que poner las manos ya que es bastante vertical.

Superado el paso, se accede a una estrecha vaguada en donde se pueden disfrutar de las primeras panorámicas, se puede ver el coll de sa Batalla a nuestros pies. Continuando dentro de un precioso bosque de encinas, hay indicaciones durante toda la subida, un poco más adelante hay un gran roquedal, se trata de ir subiendo más o menos por la cresta de la montaña. 

Hay que cruzar por una pared de piedra en seco, que da acceso a una zona algo más llana, saliendo en alguna ocasión del encinar, las vistas son espectaculares. Una zona muy característica de la ruta es el paso por una estrecha vaguada que separa la cima principal de la Criança d’Alt (1009 m), que queda la derecha. Para acceder a esta cima, hay que llegar hasta la parte alta de la vaguada y sin complicaciones llegar hasta su cima y disfrutar de las magníficas vistas que nos ofrece sobre el monasterio de Lluc y el Clot d’Albarca

Ya sólo queda la parte final de la ascensión hacia la cima del Galileu, hay que superar un roquedal con fuerte pendiente y sin camino, hay algunos hitos que nos guían hacia la cima del Puig Galileu (1.181 m), en donde podremos ver un gran hito. Si el día está despejado, las vistas son de primer orden.

Voltes de’n Galileu

Desde la cima, la ruta regresa al punto de inicio por el GR-221 hacia Lluc por el magnífico itinerario de las Voltes de’n Galileu. Al llegar a un cruce de caminos, visitamos a la izquierda, la casa de neu de’n Galileu, magníficamente restaurada. Regresando al camino principal, a poca distancia ya aparece al camino empedrado de ses Voltes de’n Galileu, desde la parte de arriba del camino se ve dibujado en la montaña el espectacular camino de herradura, uno de los más bonitos de Tramuntana.

Casa y Pou de neu de'n GalileuCasa y Pou de neu de’n Galileu

Sin problemas, se va descendiendo para entrar en el encinar, al acabarse el camino empedrado, a la izquierda, podremos ver la casa de neu de Son Macip, también restaurada, y sin dificultades se prosigue descendiendo por el bosc de Ca s’Amitger y cerca de la urbanización de Son Macip.

Más abajo hay que cruzar la carretera y continuar hacia Lluc por el GR221, realmente bonito este tramo, que se alternan senderos con tramos empedrados. Al salir a la zona de Lluc, ya sólo queda regresar al Coll de sa Batalla desde la font Coberta en un corto pero duro ascenso final. 

En definitiva, una muy interesante opción para ascender al Puig Galileu, como único inconveniente que le veo, es que no se puede correr demasiado en el tramo de ascensión, pero se puede compensar en la bajada por Ses Voltes si se quiere hacer un entreno de trail running exigente. 

Galería

Mapa topográfico

Mapa topográfico

Track GPS

Distancia total: 10 km
Elevación máxima: 1230 m
Elevación mínima: 542 m
Total ascendido: 1165 m
Total descendido: -1175 m
Tiempo total: 03:05:54
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Lugares de interés

El oficio de la nieve en Mallorca (Els nevaters)

Las precipitaciones en forma de nieve son poco frecuentes en la mayor parte del territorio balear, excepto en la Sierra de Tramuntana, donde con una periodicidad casi anual se suele depositar, sobre las cumbres más elevadas, una capa de este blanco elemento de un grosor muy variable. Este fenómeno, hasta la segunda década del siglo XX, dio lugar a una actividad que se convirtió en tradicional y de importante repercusión económica, consistente en la recogida y posterior comercialización de la nieve.

Una actividad, por otra parte, que parece tenía su origen en la época de la dominación musulmana de la isla cuando ya eran preciados los usos gastronómicos y medicinales de la nieve. No es de extrañar, por tanto, que ya desde tiempo atrás, la toponimia fijara repetidamente aquellas construcciones destinadas a la recogida y almacenamiento de la nieve hasta dar lugar a verdaderos genéricos toponímicos como el de Casa de Neu (Casa de nieve) que designaba la instalación formada por una cavidad destinada a almacenar la nieve o hielo natural y una casa o porche para refugio de los nevaters.

Para diferenciarlas entre sí, a menudo pueden ir acompañadas de un determinante referido a la propiedad o al hecho geográfico donde se localizan: Casa de Neu de Fartàritx, Casa de Neu de ses Figueroles, Casa de Neu Puig Tomir, Casas de Nieve de’n Galileu, etc… La cavidad o depósito destinado a almacenar la nieve, suele recibir la denominación específica de Clot de neu (Pozo de nieve). Las casas de nieve se encuentran mayoritariamente situadas sobre los 1.000 metros de altitud, aunque hay por debajo de esta cota, tal es el caso de la casa de neu de ses Figueroles, dentro del término de Selva, situada tan solo a 615 metros de altitud.

Las Cases de Neu, además del depósito, también contaban con otros elementos para facilitar la tarea de los nevaters y los arrieros o transportistas: el porche o construcción de cobijo donde permanecían los trabajadores por espacio de ocho o quince días en que se desarrollaba su actividad; el camino, generalmente de herradura, que permitía el acceso a las instalaciones; y los marges que se levantaban en las proximidades del pozo para facilitar la retención de la nieve.

La estructura de las Cases de Neu de la Serra es muy parecida entre sí. Predomina la planta elíptica, aunque también hay alguna de circular (Casa de Neu dels Cartoixos) y de rectangular (Casa de Neu de Galilea y Casa de Neu de Comasema). Otros elementos constructivos de la casa de neu son, el portal que permite el acceso al interior del depósito, tanto para prensar la nieve cuando se acumula, como para sacarla en verano; y las bombarderes, ventanas laterales por donde se tiraba la nieve con palas hacia el interior.

También es destacable la cubierta que tapaba el depósito y protegía la nieve, en su mayoría de dos aiguavessos (planos inclinados), hecha de tejas o de carrizo, aunque encontramos alguna con un solo aiguavés (segunda casa de neu de la coma de n’Arbona), y con cubierta de bóveda (casa de neu de Fartàritx). El depósito era excavado, totalmente o en parte, y las paredes forradas mediante la técnica de la piedra en seco, aunque a veces el forrado era de argamasa (casa de neu dels cartoixos).

Los usos tradicionales de la nieve han sido básicamente los gastronómicos y los medicinales.Entre los primeros cabe señalar la fabricación de helados (como los del famoso comercio de la ciudad de Palma, Can Joan de s’Aigo que tienen su origen), horchatas y derivados. Hay que recordar, que esta industria se prolongó hasta la segunda década del siglo XX, cuando aparecieron las primeras neveras industriales de la isla, y más concretamente, la fábrica del hielo de Inca, que supuso el fin de esta explotación secular.

Pero mucho antes ya se habían perdido los usos medicinales de la nieve y del hielo que durante siglos habían sido considerados básicos por las autoridades de la isla que, año tras año, se preocupaban de garantizar la producción y el suministro de nieve de la ciudad de Mallorca. De hecho, la nieve era usada tanto para bajar la fiebre como para detener hemorragias, curar quemaduras e, incluso, como estimulante.

Pertenecen al Govern de les Illes Balears : Las cases de neu de Son Moragues (Son Moragues, Valldemossa), el Prat (Tossals Verds, Escorca), del Tomir (Binifaldó, Escorca) y de ses Figueroles (ses Figueroles, Selva). Del Consell de Mallorca son : Las cases de neu de s’Avenc, de s’Avenc del Colomer, la casa de neu Rodona de’n Rubí, la casa de neu Gran de la Mola, de Son Lluc, de Son Massip y de’n Galileu, todas ellas en el término de Escorca.

En general, el estado de conservación en que se encuentran es muy malo. Con casi un siglo de abandono, nada queda de las cubiertas tanto de los depósitos como los porches. Además, muy a menudo las paredes de todas las construcciones presentan graves desperfectos, con escombros y desmoronamientos que, de continuar, acelerarán su total desaparición. No es tampoco extraña la presencia vegetal que invade estas construcciones y ayuda a su deterioro.

La escasa conciencia del valor etnológico de estas construcciones entre la población ha contribuido también a la degradación de muchas de ellas. Sólo una actuación rápida y decidida podrá salvar de un olvido imperdonable este curioso y valioso patrimonio. Sólo la casa de neu de Fartàritx, llamada también del Pujol, es la única que conserva la cubierta y presenta, en conjunto, un buen estado de conservación.

Santuario de Lluc

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El Monasterio de Lluc es el corazón espiritual de la isla de Mallorca y lugar de peregrinaje para sus habitantes desde hace siglos, ya que allí reside la Virgen de Lluc, patrona de Mallorca. El Monasterio se encuentra ubicado en el término municipal de Escorca, en plena Serra de Tramuntana.

La zona de Lluc, está habitada desde hace milenios, así lo sugieren los restos prehistóricos que hay en sus cercanías. Se han encontrado varias cuevas prehistóricas de enterramientos, conocidas como Ses Cometes dels Morts correspondientes a los períodos de la Edad del Bronce y del Hierro, en donde se hallaron, aparte de múltiples objetos de esos períodos históricos, restos humanos en ataúdes de madera, algunos de los cuales se pueden observar en el museo del Monasterio de Lluc.

Ya en la antigüedad el lugar era considerado sagrado, así lo sugiere su mismo nombre. El topónimo de Lluc nos indica el carácter sagrado que tiene. Proviene del latín Lucus, que quería decir “bosque sagrado”, y se utilizaba en aquellos lugares donde ya en tiempos prerromanos se realizaban cultos de adoración a la Luna, los cuales se realizaban en bosques de encinas que por aquel entonces predominaban en toda la isla y que aún hoy se pueden encontrar en la zona. Posteriormente en topónimo fue derivando de Al-Luc durante la dominación árabe, Luc y Luch posteriormente hasta el actual Lluc.

Para más información : Misterios de las Islas Baleares

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Ses Voltes de’n Galileu – L’itinerari de la neu

Notes sobre les cases de neu a Mallorca

Avencs relacionats amb el comerc de la neu a l’illa de mallorca

 

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