Circuito Castillo de Bellver

 
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Descripción

 

Ruta de trail running perfecta para iniciarse en este deporte y que además es perfecta para los palmesanos que queramos ir a correr por la naturaleza. Este cross da una vuelta por la periferia del Parque de Bellver, muy bonita, nada complicada y excelente para entrenar. El protagonista indiscutible es el castillo de Bellver, uno de los castillos más singulares del mundo.
Itinerario
  • Parc de sa Teulera. Entrada Parque Bellver.
  • Pista ancha peatonal
  • Carretera principal al Castillo
  • Entrada principal Castillo (Desvío a la derecha de la barrera)
  • Esplanada escaleras de subida al Castillo
  • Esplanada parque infantil sur
  • Desvío camino (salida cuevas del castillo)
  • Rampa de subida (La Dolorosa)
  • Desvío a la derecha (dirección Castillo)
  • Parking Castillo de Bellver
  • Desvío hacia parque infantil norte
  • Bajada hacia la entrada principal del Castillo (Barrera)
  • Carretera principal al Castillo
  • Entrada por la pista ancha peatonal
  • Parc de sa Teulera

El Parque de Bellver es el pulmón verde de Palma, es el lugar en donde los palmesanos podemos ir a dar una vuelta por la naturaleza, practicar deporte y alejarnos del ruido y contaminación de la ciudad. Este cross también se puede hacer saliendo del parking del Castillo, pero si se va tarde y para evitar quedarse encerrados, mejor coger la entrada al Parque de Sa Teulera. Desde allí se atraviesa la pista de tierra que cruza el parque en dirección a levante y menos de 1km, se sale de dicho parque por una barrera a la derecha, entrando ya en el Parque de Bellver, en la pista peatonal que cruza todo el parque.

Enseguida gira a la izquierda para volver a engancharla después de un breve pero intenso repecho. Ya en la pista peatonal, hay que ir hacia la izquierda, en dirección a la carretera principal del castillo. Al salir a ella, hay que descender y justo al llegar a la barrera de entrada, hay a la derecha un acceso que tras cruzar una torrentera, en pocos minutos nos lleva a la esplanada en donde están las escaleras de subida hacia el castillo desde Palma.

Continuar recto por el Camí del Polvorí, dejando las escaleras a la derecha, ahora en subida y tras una buena subida de pulsaciones, coger el desvío a la izquierda hacia el parque infantil, en dónde hay una fuente de agua potable.

El cross ahora prosigue hacia el sendero de la derecha, también llamado Camí dels Presoners apenas sin inclinación y se dirige tras un breve descenso hacia la salida de las cuevas del Castillo, de las cuales se extrajo la roca para construirlo. Tras pasar al lado de las cuevas, se inicia el Camí de sa Bruixa Joana, un poco más adelante tras un giro a la derecha, hay uno de los tramos más bonitos de la vuelta, muy invadido y sombrío debido a la abundante vegetación que cubre el camino.

Tras disfrutar de este bonito sendero, hay que coger aire y prepararse para el tramo más duro del cross, una cuesta de apenas 300 metros, llamada popularmente La Dolorosa, con un desnivel no muy alto, pero lo suficiente para dejarnos sin aire. Al llegar arriba, hay una esplanada con un cruce de caminos, la ruta continua por la pista de la derecha, en dirección al Castillo.

Die Balearen - Castillo de Bellver

Die Balearen – Castillo de Bellver

A unos 400 metros, hay que desviarse por otro sendero hacia la derecha, denominado Sender de ses Pedreres, un bonito caminito que va directo al Castillo, con unas preciosas vistas al mar y en la base hay ubicado las instalaciones de la Polícia Montada del Parque de Bellver. Al llegar al Parking y Centro de Interpretación, hay que dirigirse hacia la entrada principal del Castillo, a la derecha hay un desvío con dos direcciones. Por las escaleras y el otro que va en dirección Tramuntana y que todo recto llega hasta el Parque infantil Jovellanos.

Desde el parque infantil hay que descender y salir de nuevo a la barrera del castillo, y regresar hacia el Parc de Sa Teulera, de nuevo por el tramo realizado al principio. Desde la barrera de salida al Parc de Sa Teulera, en esta ruta se ha hecho un añadido para hacerla un poco más larga y exigente. Si se tienen ganas y fuerzas, se puede subir por la pista peatonal hasta la esplanada del cruce de caminos de La Dolorosa y descender de nuevo hacia el parque por el senderito cercano a la pared seca. Es un tramo muy interesante y la bajada se puede hacer rápida ya que no es nada técnica, de esta manera se suma casi 1 km al total.

En definitiva, el Parque y Castillo de Bellver es el lugar por excelencia para correr por montaña cerca de Palma y si se quiere empezar a correr por este terreno. En Palma de Mallorca, lamentablemente, no disponemos de ningún parque dentro de la ciudad que sea lo bastante grande, de tierra y en terreno llano para poder entrenar.

Galería

Mapa topográfico

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Track GPS

Distancia total: 8.85 km
Elevación máxima: 166 m
Elevación mínima: 86 m
Total ascendido: 704 m
Total descendido: -705 m
Tiempo total: 01:07:57
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Lugares de interés

Castillo de Bellver

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Historia

A pesar de tener este topónimo tan residencial, el castillo de Bellver se construyó por una necesidad militar. El rey Jaime I, durante la conquista a la isla se percató de que el lado de poniente de Medina Mayurqa estaba muy desprotegido y propuso la construcción de una fortaleza en el monte de la Mezquita, actual monte del castillo y bosque de Bellver. La construcción del edificio no se pudo ejecutar hasta veinticuatro años después de la muerte del monarca conquistador.

Su hijo Jaime II, después de firmar el tratado de Anagni, en 1295, impulsó en Palma tres grandes proyectos: la Catedral, la remodelación y ampliación del Palacio Real de la Almudaina, y el castillo de Bellver. A diferencia de los dos primeros, el castillo se acabó en poco tiempo (1300 – 1330), lo que le confiere un aspecto constructivo unitario. Se encargaron de las obras Ponç Descoll y Pere Salvat los cuales dirigían un ejército de unos doscientos.

Dos siglos más tarde, hacia el año 1551, cuando la guerra cambió sustancialmente con la llegada de la artillería pesada, se construyó en la parte exterior del castillo unas terrazas abaluartadas para colocar cañones. Bellver fue construído para ser un gran guerrero, fue guarnecido con las mejores y hermosas armaduras, y a pesar de todo ello nunca entró en combate, sólo fue puesto a prueba en algunas ocasiones que no significaron ningún desperfecto para el edificio. Quizá su peor enemigo haya sido el tiempo y la desidia. Un ejemplo, sus almenas que un tiempo atrás coronaron sus muros y torres, fueron precipitadas al vacío por el desdén y por algún rayo tormentoso.

Plano del Castillo de Bellver

Plano del Castillo de Bellver

Se desconoce la razón por la que se decidió construir el edificio en planta circular. Bellver es el único castillo gótico que presenta esta tipología.  El castillo presenta en alzado tres niveles contando con la terraza. La planta baja estaba destinada al servicio, a la tropa y a los almacenes. A la planta principal se accedía por unas escaleras de caracol, las cuales aún se conservan casi todas. Las salas del piso principal estaban ocupadas por la capilla de San Marcos, la cocina, las dependencias de la reina y las del rey.

Estas últimas fueron decoradas en 1309 con dibujos de Francesco Cavalieri, en donde se representaban elementos típicos del repertorio gótico civil, como son los vegetales, los cortinajes o escenas cortesanas. Con el paso de los siglos, y la costumbre que se fue imponiendo en Mallorca, por razones sanitarias, de blanquar las paredes provocó que todo el vivo colorido medieval desapareciese de los muros.

El castillo nunca fue residencia asidua de nuestros monarcas. Jaime II, su promotor, no tuvo tiempo de residir. Tampoco lo hicieron el resto de los reyes de la Casa de Mallorca, a excepción de la reina Violante de Vilaragut, esposa de Jaime III, y sus hijos, los infantes Jaime el Desafortunado e Isabel, que lo visitaron como prisioneros de Pedro IV de Aragón tras la batalla de Llucmajor.

De la Casa de Aragón, el único rey que residió en Bellver fue Juan I, que en 1395 se trasladó de Barcelona a Mallorca huyendo de la peste. Su visita a la isla se convirtió en una auténtica pesadilla para los palmesanos debido a los abusos de la tropa y de la corte. Curiosamente, un sitio tan bello como Bellver fue utilizado en varias ocasiones como prisión, siendo s’olla, en lo más profundo y oscuro de la torre del homenaje, el lugar más terrible para padecer el presidio.

Muchos fueron los prisioneros del Castillo, pero quizás uno haya sido el más conocido y remembrado: Melchor Gaspar de Jovellanos. Entró prisionero en Bellver en 1802 y salió en 1808, siendo su mejor mentor. Lo inmortalizó con sus descripciones. Durante su cautiverio tuvo la ocasión de ganarse la simpatía de muchos mallorquines, hasta tal punto que, en 1891, fue proclamado hijo ilustre de Mallorca.

En la actualidad, el aspecto interior del Castillo es el resultado de las actuaciones que efectuaron el arquitecto Gabriel Alomar y el conservador de Bellver Francisco Vera. Ambos procuraron reproducir el mobiliario y la decoración que debía tener el edificio en la época medieval.

A pesar de su historia, de todo lo vivido por el Castillo, uno de sus episodios más relevantes tuvo lugar en el siglo XX. En septiembre de 1931, gracias a las gestiones del diputado en Cortes, D. Alejandro Jaume y Rosselló, el Gobierno de la República cedió el bosque y el castillo de Bellver al Ayuntamiento de Palma para uso y disfrute de todos sus ciudadanos.

Bartomeu Bestard, Cronista de Palma: “Crónica de antaño: El castillo de Bellver” (DM, 11/06/2006)

Las cuevas de Bellver

Las cuevas de Bellver

El Castillo de Bellver es quizás más conocido por sus leyendas y cuevas que hay por debajo de su planta. Actualmente se identifican dos cuevas no naturales (excavadas por el hombre) de planta muy irregular, cuyo acceso se encuentra en pleno bosque del castillo). Ambas ocupan un área muy extensa, de unos 30.000 m2, ocupando un espacio de unos 250 metros de largo por unos 200 de ancho.

En cuanto al origen de estas galerías sabemos que ya existían en 1309. Contrariamente a lo que se pueda sospechar, el motivo principal de la realización de estas cavidades no fue extraer piedra destinada a la construcción de la fortaleza. La mala calidad de piedra, la dificultad de extracción en el interior de los túneles, así como el corte de la misma, completamente ajeno al sistema utilizado en las canteras, así lo atestiguan. ¿Para qué tanto esfuerzo en la realización de estos túneles si no era para sacar material de construcción?

Cuevas de Bellver

Cuevas de Bellver

No se descarta la posibilidad de que la cueva hubiese sido excavada con una finalidad estratégica. No debemos perder de vista que el propio rey Jaime II (impulsor de la construcción del castillo de Bellver) perseguido por su hermano, el rey Pedro III, en 1278 tuvo que huir por las cloacas del palacio de Perpiñán. Recordemos también que en el palacio de la Almudaina había un pasadizo que conducía directamente al mar. ¿Mandó, por tanto, el rey de Mallorca construir un “pasadizo secreto” para poder escapar del castillo en caso de ser sitiado? Esta posibilidad, sin haber sido demostrada por el momento, no parece ser descabellada.

El problema de este asunto es que no se ha podido encontrar la conexión entre el castillo y la cueva. El terremoto que hubo en Palma en 1851, pudo ser el causante de los importantes desprendimientos en la cueva, lo que dificulta seriamente la búsqueda del túnel que conectaría con el castillo. Hay que tener en cuenta que la hipótesis del “pasadizo secreto” ha sido alimentada durante siglos por las leyendas populares de los palmesanos. ¿Quién no ha oído hablar alguna vez de un misterioso túnel que une el castillo de Bellver con el palacio de la Almudaina?

Leyendas aparte, insistimos, no es aventurado pensar que las cavidades de Bellver deban su origen a razones de escapatoria ante un ataque al castillo. El acceso o salida de las cuevas se encuentra cerca del torrente del Mal Pas, el cual desemboca en el Corb Marí, en lo que fue la cala de Can Bàrbara, muy cerca de Porto Pí, puerto de Palma en época medieval y, por tanto, puerta natural de entrada y salida de la Isla.

En 1935, el Ejército propuso disponer de las cuevas para guardar casi cuatro millones de litros de gasolina en quince mil bidones de doscientos cincuenta litros cada uno. Con el estallido de la Guerra Civil todo se precipitó. Se prohibió el acceso público al bosque de Bellver y la cueva fue ocupada militarmente. En 1937 se realizaron importantes obras en su interior que significaron la ampliación de la cueva, la cual fue dividida en dos por cuestiones de seguridad. Una se convirtió en polvorín, mientras que la otra se destinó a depósito de combustible.

Escultura en la cuevas de Bellver

Escultura en la cuevas de Bellver

La utilización de un gran número de prisioneros de guerra, permitió realizar una gran remodelación en un corto periodo de tiempo. Las cuevas, convertidas en grandes depósitos militares, dieron muchos problemas debido principalmente a las humedades surgidas por falta de ventilación. En 1940, la mayor parte del bosque de Bellver volvió a ser de uso público. En 1967, tras haberse desmontado los depósitos, las cuevas y la parte del bosque que aún se mantenían bajo el control del Ejército, fueron devueltas al Ayuntamiento de Palma. La humedad siguió siendo el tema pendiente de las cuevas, hasta que en 2002 se realizaron tres conductos de ventilación que solucionaron el problema.

Finalmente, en época del alcalde Joan Fageda, se abrieron al público. En la actualidad las cuevas se pueden visitar durante las fiestas patronales de San Sebastián. Quien se adentre en ellas tiene asegurada más de una sorpresa.

Documentos de interés

Información – Ajuntament de Palma

El museo de historia de la ciutat

Tríptico Castillo de Bellver

 

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